“Estamos desesperados por que a los niños no les falte de comer”

Fatal. Así llega la familia de María Dolores Milla a final de mes. Eso si cobran a tiempo la ayuda de los 400 euros del Plan Prepara que cobra su marido. El sábado pasado (4 de agosto) recibieron en su cuenta la paga correspondiente a mayo, que tendría que haber llegado en junio. “Menos mal que la vivienda es de mi hermano y si no podemos pagar los 200 euros de alquiler, nos aplaza el pago. Si no, no tendríamos ni techo”, cuenta Milla desde su casa en La Campaña (Sevilla).

Milla, de 42 años, tiene una discapacidad (prácticamente no ve debido a un desprendimiento de retina) que le impide trabajar. Cobra 352 euros por invalidez. Juan Manuel López, su marido, camarero de 38 años, está en paro desde 2010 y en febrero de este año le reconocieron la ayuda del Plan Prepara. En total suman poco más de 700 euros para vivir, ellos y sus cuatro hijos de 15, 8, 7 y 2 años. “A duras penas llegamos con eso”, dice. Por eso, la madre de Milla les ayuda económicamente con su pensión y cada tres meses Cruz Roja les da alimentos para los niños. “Nos dan leche, galletas, macarrones…”.

“Y gracias a Dios que en Andalucía no hay que pagar los libros del colegio”, se consuela al hablar de la vuelta al cole. El resto de material lo compran en librerías en las que pueden abonar el precio poco a poco. “Casi terminamos de devolverlo cuando acaba el curso”, explica.

“Lo que pedimos es un trabajo, no ayudas”, se indigna al otro lado del teléfono. “Mi marido es camarero, pero puede trabajar de lo que sea”, recalca. Pero su búsqueda ha sido infructífera. “No hay nada”, dice. Milla teme que si su marido no encuentra un empleo antes de que se le acabe la prestación en octubre no tengan para la cesta de la compra. “Estamos desesperados por que a los niños no les falte de comer”, lamenta. “El Estado tiene que renovar esta prestación”, ruega.

Milla piensa que si la situación llega a ser extrema la gente se revelará. “Antes que mis hijos no coman, robo”, le dice su marido. La ropa -“afortunadamente”- la intercambian con el resto de la familia. “Pero los recibos vienen todos los meses”, matiza. Todavía no les han cortado la luz, pero los retrasos de la administración en el abono de los 400 euros han obligado a la familia a dejar de pagar algún mes.

from Portada de EL PAÍS http://elpais.com/politica/2012/08/09/actualidad/1344541873_646490.html

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