El capital extranjero redobla su apuesta

Los inversores extranjeros han puesto el foco sobre España. El apetito proviene de todo el mundo. La china Sinopec ha puesto sus ojos sobre el paquete de Repsol en Gas Natural. A la reciente entrada de Bill Gates en FCC, se sumaron este jueves la adquisición del fabricante de latas de conservas Mivisa por la estadounidense Crown Holdings por 1.200 millones, la mayor compra del año en España, y la de la consultora Everis por la firma japonesa NTT Data por unos 550 millones. En poco tiempo han cristalizado varias operaciones, ya sea por el precio, ya por la oportunidad.

El pasado lunes, durante su intervención en el Congreso de la Empresa Familiar, el director general de Bank of East Asia, Brian Li reconoció el interés de Sinopec por entrar en Gas Natural Fenosa (GNF). Brian Li, que repasó las inversiones de empresas españolas en China y viceversa, señaló que las inversiones chinas crecen año tras año, y que “queda mucho sin explotar en España para atraer a los inversores chinos”.

Las estadísticas de balanza de pagos publicadas este jueves por el Banco de España certifican además el auge de la inversión extranjera directa en España. Hasta agosto, la cifra sumó 18.757 millones, casi el doble que los 9.418 millones del año anterior. Es la segunda mayor cifra de la última década en los ocho primeros meses del año, solo superada por los 38.200 millones de 2008.

Precisamente el mismo día que Brian Li pronunciaba su discurso ante los empresarios familiares en Jerez de la Frontera, aterrizaba en Madrid una numerosa delegación de la firma china para analizar la entrada en GNF, dentro de un programa para ampliar las relaciones con Repsol, con la que comparte Repsol Sinopec Brasil. Durante estos días, la delegación china no ha salido de la sede de Repsol, donde han mantenido reuniones con representantes de la petrolera, entre ellos el director financiero, Miguel Martínez. También estuvieron ejecutivos de alto nivel de GNF y de La Caixa, accionista de las dos empresas (12% de Repsol y 34,5% de GNF) y socio del Bank of East Asia, interesada en mantener una buena convivencia con un nuevo socio.

Fuentes consultadas han manifestado que los contactos se encuentran en fase de inicio, aunque otras cercanas aseguran que están más avanzados, como lo demuestra el nivel de los asistentes. El asunto podrá ser tratado en la presentación de resultados a los analistas el próximo jueves.

La petrolera que preside Antonio Brufau ha señalado en distintas ocasiones que su posición en GNF no es estratégica desde la venta de sus activos de Gas Natural Licuado (GNL), pues las sinergias se han reducido sustancialmente. No obstante, la desinversión en GNF está vinculada a una inversión. Es decir, Repsol no vendería si antes no tiene decidida la compra de activos de exploración y producción (denominado upstream en el argot del sector), que quedaron mermados tras la expropiación de YPF. En el mercado se baraja la posibilidad de que Repsol se quede con una participación en torno al 5%.

El 30% de GNF está valorado en unos 5.200 millones de euros, fondos suficientes para cubrir las necesidades de compra. El objetivo del grupo español se centra en el entorno de países de la OCDE, tratando así de garantizar la seguridad jurídica. Eso no impide que pueda salir de esos límites si se presenta una oportunidad. Aunque la operación no deje de situarse en su fase inicial, el interés de Sinopec ha crecido exponencialmente desde que la propia Repsol invitó a sus responsables a estudiar la entrada en GNF. También se han mostrado interesadas, desde que se dieron a conocer las intenciones de Repsol, otros grupos como Temasek, fondo soberano de Singapur que tiene el 5% de Repsol, y otros inversores.

Las relaciones de Repsol con Sinopec son muy estrechas desde que en 2010 constituyeron Repsol Sinopec Brasil para explotar conjuntamente pozos en aguas profundas en ese país junto a la empresa local Petrobras. Repsol cedió el 40% a cambio de 7.100 millones de dólares (5.200 millones de euros), que Sinopec desembolsó mediante una ampliación de capital que elevó el valor de Repsol Sinopec Brasil a unos 13.000 millones de euros). Sinopec cubre la totalidad de las necesidades de financiación de las inversiones previstas para el desarrollo total de la cartera de activos de Repsol en Brasil. La sociedad conjunta está presidida por Nemesio Fernández-Cuesta, director general de Operaciones de Repsol.

Desde el acuerdo, las relaciones con Sinopec son muy fluidas y de manera regular se mantienen encuentros en Brasil, España y China. De fructificar la compra de la participación de Repsol en GNF por parte de un inversor extranjero, supondría la mayor operación de inversión extranjera del año. Además, podría implicar otro paso en la toma de posiciones de los fondos soberanos y empresas estatales en el sector energético español, donde ya están presentes Italia (Endesa), Abu Dabi (Cepsa), Catar (Iberdrola), Singapur (Repsol), México (Repsol) y Argelia (Gas Natural Fenosa).

from Portada de EL PAÍS http://elpais.com/economia/2013/10/31/actualidad/1383251680_096739.html

“Es urgente una gran batalla europeísta”

El socialdemócrata Enrico Letta (Pisa, 1966) lleva seis meses al frente del Gobierno de Italia, pero aún no ha ocupado el apartamento reservado al primer ministro en la tercera planta del palacio Chigi. Tal vez porque prefiere que su familia siga viviendo en el barrio de Testaccio —sus hijos van a la escuela pública— o quizá porque no se fía de que Silvio Berlusconi, con quien mantiene un tormentoso pacto de Gobierno, llame por su cuenta al camión de la mudanza. Como si no tuviera problemas en casa, Enrico Letta ha convertido en una misión la lucha contra los populismos. Teme que, al igual que sucedió en Italia, Europa no se dé cuenta del avance de la antipolítica hasta que sea demasiado tarde.

Pregunta. ¿Hasta qué punto es el populismo un peligro creciente para la estabilidad de Europa?

Respuesta. Aunque está muy subestimado, existe un riesgo muy grande de que el próximo mes de mayo se elija el Parlamento Europeo más antieuropeo de la historia. Lo más probable es que en algunos de los grandes países y también en los más pequeños nos encontremos con un crecimiento de todos los partidos y movimientos euroescépticos y antieuropeos. Con un efecto muy negativo y peligroso. El año próximo, Italia presidirá el segundo semestre, el primero de la nueva legislatura, con el consiguiente cambio del presidente del Consejo Europeo y de la presidencia de la Comisión. El tema de fondo será pasar de la legislatura de la austeridad (2009-2014) a la del crecimiento, pero el riesgo de encontrarnos con el Parlamento más euroescéptico de la historia hace que este objetivo nazca cojo, atascado. Y de esto, aunque se hable en los distintos países, se hace tímidamente. Es urgente una gran batalla europeísta, la Europa de los pueblos contra la Europa de los populismos: esto es lo que está en juego en los próximos seis meses.

P. ¿Qué posibilidades hay de que el Movimiento 5 Estrellas (M5S) de Beppe Grillo se convierta en el primer partido italiano en las elecciones europeas? ¿Cómo pretenden conjurar esta posibilidad?

R. Es un riesgo muy fuerte. Las elecciones europeas son el mejor terreno sobre el que el Movimiento 5 Estrellas puede expresar su populismo. Y ya ha empezado. Y, frente a esto, no podemos ser tímidos, debemos plantar una batalla con la cabeza alta, planteando las razones de un europeísmo del cual hemos subestimado los aspectos positivos. Empezando por decir que la profunda crisis económica y financiera no es debida a Europa, sino a la poca Europa. Un ejemplo: han sido necesarias 27 cumbres europeas desde 2008 antes de llegar a la frase de Mario Draghi —“whatever it takes”— para salvar el euro, una declaración que ha servido para empezar a salir de la crisis. Poca Europa significa que no existen las instituciones adecuadas. ¿Qué es Europa? ¿Quién nos representa? Las respuestas siempre balbucientes contribuyen a la victoria de Grillo, de Marine Le Pen, de Farage, de todos los populistas. Hablo con mucha franqueza: las instituciones europeas están muy fragmentadas: el presidente del Consejo, de la Comisión, el presidente de turno del semestre, el Eurogrupo, el representante permanente… Cuando he hablado con Obama en Washington le he dicho: es importante que vaya a Bruselas. Hasta ahora, en cinco años, Obama no ha ido nunca….

P. ¿Qué le respondió?

R. Me dijo que irá, pero el hecho de que en cinco años no haya venido, me hace pensar que también desde la percepción americana hay una dificultad para interpretar a Bruselas como el lugar de la representación europea. Probad a hacer un sondeo entre los ciudadanos europeos con esta pregunta: ¿quién es el jefe de Europa? Será interesante ver cuántos responden Merkel, cuantos Barroso, cuántos Van Rompuy…

P. ¿Y cómo se puede corregir esto…?

R. Si fuese dictador europeo durante media hora, publicaría dos edictos. Creo que el primero sería inmediatamente compartido por la opinión pública: la unificación del presidente de la Comisión y del presidente del Consejo Europeo en una única figura. Esto se puede hacer sin cambiar los tratados, basta con proponer a la misma persona. Una unión personal —digámoslo así— de las dos funciones ya sería una decisión importante. Sé que desde el punto de vista de la perfección jurídica de Bruselas estoy diciendo una especie de blasfemia porque el presidente del Consejo desempeña un papel de gestión, mientras el presidente de la Comisión tiene otra función, pero sería más práctico y todo el mundo lo entendería. Con el segundo edicto aboliría todos los acrónimos que son incomprensibles para todos. La burocracia de Bruselas los utiliza como una brújula, pero el resto de la gente se pierde. Solo basta pensar en el asunto de la crisis: EFS, ESM, SIX PACK TWO PACK…, esto es, una lista de términos absolutamente incomprensibles entre los que nos perdemos. Haría falta volver a llamar a las cosas por su nombre para volver a acercar a los ciudadanos.

P. Las elecciones son el próximo mes de mayo. ¿Qué propone para acercar a los ciudadanos en tan escaso margen de tiempo?

R. Será fundamental que Europa levante la bandera de la lucha contra el desempleo juvenil. Convertirla en una lucha europea. Si se lanza un gran proyecto para los jóvenes, se hablará de ello en todo el continente. Es más: teniendo en cuenta que el Consejo Europeo de febrero se ocupará de políticas económicas relacionadas con la industria, tenemos dos opciones. O podemos dar un mensaje burocrático o, en cambio, emprender una virtuosa segunda vuelta. En la ida —los últimos 10 años— se ha teorizado que Europa no debía tener más industrias, que bastaba con finanzas y servicios. La cuestión ahora es cómo reindustrializar de la manera más avanzada, buscando dar trabajo a nuestros jóvenes. Y está también la cuestión de la inmigración. Europa se juega buena parte de sus posibilidades de ganar a los populistas precisamente sobre este terreno. Con una gestión equivocada del problema se pueden perder las elecciones europeas.

P. En Italia, el populismo ha tenido una larga incubación. Umberto Bossi —el viejo líder de la Liga Norte— entró en el Parlamento en 1987 y ahora, 26 años después, uno de cada tres electores ha votado populismo, entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga. ¿No cree que sería necesario que ustedes —la política tradicional— hicieran una autocrítica sobre los errores que han favorecido esta escalada?

R. Sí, desde luego. No quiero que se me malinterprete. Cuando hablo de populismos me refiero a las políticas y a los representantes, pero sé que entre los ocho millones que han votado al M5S, hay muchísimos electores que antes han votado por el Partido Democrático (PD) y por las formaciones moderadas del centroderecha. He reflexionado mucho sobre esto en los últimos meses: la sentencia sobre el populismo no puede ser autoabsolutoria. No digo: nosotros somos buenos y ellos malos. Si tantos electores que votaban por nosotros en el pasado han elegido políticas populistas, los primeros que debemos preguntarnos por qué debemos ser nosotros. El 90% del éxito de los partidos populistas en Italia no se ha basado sobre cuestiones de Europa o de las políticas económicas, sino como reacción a una política que ha tardado demasiado tiempo en renovarse y en reducir los costes. Por eso, en Italia, una de las claves del resultado de las próximas europeas dependerá de si —como espero— se convierten definitivamente en leyes la abolición de la financiación pública de los partidos y una nueva ley electoral. Y necesitamos también un rejuvenecimiento general de la dirección de los partidos. Debemos demostrar que la política en Italia es capaz de reformarse sin que sea necesaria la toma de la Bastilla.

P. Usted habla de la necesidad de la buena política, pero tanto el anterior jefe del Gobierno, Mario Monti, como usted fueron apadrinados por el presidente de la República y no por las papeletas de los electores. ¿No fortalece esto también la antipolítica, la falta de fe en la democracia?

R. Este es el motivo por el cual yo insisto tanto en que hay que cambiar las reglas institucionales. Entre nosotros hay muchos conservadores que dicen que este Parlamento está deslegitimado y por tanto no puede cambiar la Constitución. Pero yo les digo que, si no se cambia, nuestro sistema continuará aumentando los populismos. El ciudadano tiene que poder elegir un Parlamento, un presidente, un Gobierno. Pero en Italia tenemos dos parlamentos [la Cámara de Diputados y el Senado] que tienen el mismo poder. Creo que antes del verano podemos cerrar la partida del cambio de la Constitución para reducir los parlamentarios y poner fin a un bicameralismo que nos lleva a la inestabilidad. Yo trabajo para que, en las elecciones del 2015, los ciudadanos puedan escoger entre dos opciones y esta elección se traduzca en un Gobierno claro. En este sentido, la gran coalición que estamos viviendo en Italia es un momento extraordinario en el verdadero sentido de la palabra. Lo ordinario es la confrontación entre el centroderecha y el centroizquierda con reglas institucionales que lo consientan.

P. La noche de las elecciones europeas, ¿a partir de qué resultado pueden convertirse para usted en peligrosos los partidos populistas?

R. Sería un grandísimo problema si los populistas europeos superan el 25%. Esto lo debemos tener todos muy presente. Hay que tener en cuenta algo: desde 1979 hasta hoy todos los resultados de las elecciones europeas se han mirado en clave nacional, para ver las consecuencias internas de la subida o la bajada de tal o cual partido. Nunca en estos 35 años se ha mirado el resultado de forma conjunta. Ahora, en cambio, por primera vez la partida será de europeístas contra populistas. Y creo que esta dinámica será idéntica en el resto de los grandes países. Será importante en Italia, pero también en Alemania, donde todos irán a ver —también yo— si Alternativa [para Alemania] está todavía bajo el 5% o ha crecido; será fundamental obviamente en Francia y en Reino Unido y lo será también en España, donde habrá que ver si los dos grandes partidos retienen todavía el 80% del electorado o si, por el contrario, empieza a pasar como aquí en los últimos cinco años: en 2008, los dos grandes partidos juntos reunían casi el 70% del electorado y hoy son menos del 50%.

P. Hablando de Italia, ¿Silvio Berlusconi y sus problemas con la justicia continúan poniendo en riesgo el Gobierno de coalición?

R. [Sonriendo] No pienso hablar de Berlusconi. No diré nada, porque si digo algo titularéis con Berlusconi. Quiero hablar de Europa.

P. Pero al menos diga si también mete a Berlusconi en el saco de los populistas…

R. Bueno, un poco sí, un poco sí…

P. ¿Qué quiere decir un poco?

R. El PDL es una mezcla entre las dos cosas. Berlusconi en estos años ha mantenido posiciones populistas y a la vez otras más institucionales y moderadas. Pero Italia tiene la gran fortuna de tener un presidente de la República que se ha echado a la espalda la misión imposible de gestionar un resultado electoral tan difícil y en un momento tan crítico para salir de la crisis. Italia tiene que estar muy agradecida a Napolitano y tenemos que apoyarlo en su esfuerzo de mantener unido al país durante esta difícil transición.

Esta entrevista ha sido realizada conjuntamente con Andrea Bachstein (Süddeutsche Zeitung), Lizzy Davies (The Guardian), Philippe Ridet (Le Monde), Tomasz Bielecki (Gazeta Wyborcza) y Fabio Martini (La Stampa).

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Mas contrata a un ‘lobby’ anglosajón para recabar apoyos internacionales

El pulso entre el Gobierno central y el catalán a propósito del reto soberanista no se juega solo en el tablero doméstico, sino también en el internacional. A veces de manera abierta, mediante declaraciones públicas, y otras de forma discreta, entre las bambalinas de la diplomacia.

A la Generalitat de Cataluña no le basta, al parecer, con su red de oficinas en el extranjero (las llamadas embajadas autonómicas) o con los viajes de altos cargos, incluido el president Artur Mas. La Generalitat ha contratado este año, además, a un lobby anglosajón, denominado Independent Diplomat, con el objetivo de crear un clima favorable al proyecto soberanista.

Fuentes del Gobierno catalán confirmaron ayer el contrato con Independent Diplomat, aunque no quisieron especificar su coste. Las mismas fuentes negaron, sin embargo, que se la haya contratado con el objetivo de buscar apoyos internacionales para el proceso soberanista. “Trabajan en la asesoría integral de toda la acción exterior de Cataluña. Tenemos una estructura exterior reducida y, como hacen muchas empresas, nos servimos de una consultora internacional”, explicaron.

Fuentes del Gobierno catalán citaron, a modo de ejemplo, el apoyo a las empresas catalanas para buscar nuevos mercados como una de las tareas encomendada a Independent Diplomat. Según el Gobierno catalán, la Generalitat en etapas anteriores, el Gobierno vasco e incluso el Gobierno español han contratado servicios similares.

Sin embargo, EL PAÍS ha podido saber que los cometidos desarrollados por el lobby anglosajón no se corresponden exactamente con los que dice haberle encargado la Generalitat.

Por cuenta de Independent Diplomat, Peter Collecott, un veterano diplomático británico que fue embajador del Reino Unido en Brasil entre 2004 y 2008, está realizando una serie de visitas a varias cancillerías europeas. El mensaje que Collecot traslada a sus interlocutores es inequívoco: si la tensión entre el Gobierno español y el catalán aumenta, sus socios europeos deberían presionar a Mariano Rajoy para que permita la celebración del referéndum de autodeterminación prometido por Artur Mas para el año próximo.

Un portavoz de la oficina londinense de Independent Diplomat evitó detallar en qué asesora su organización a la Generalitat y remitió para cualquier explicación sobre el contrato a Francesc Homs, conseller de Presidencia y responsable de la política exterior de Mas.

Independent Diplomat se presenta a sí misma como un “grupo no lucrativo de asesoramiento en el mundo de la diplomacia”. Pero el hecho de que sea una entidad no lucrativa no significa que no cobre por su trabajo. En la página web de la organización se especifica que “todos los clientes de Independent Diplomat pagan unos honorarios, de acuerdo con su capacidad de pago y las demandas del encargo”. Además, la organización se financia con el apoyo de gobiernos, fundaciones y donaciones individuales y está inscrita como organización caricativa en EE UU y el Reino Unido.

Fundada en 2004 por Carne Ross, un antiguo diplomático británico, Independent Diplomat tiene oficinas en Estados Unidos (Nueva York y Washington), Bruselas (Bélgica), Reino Unido (Londres), Australia (Sydney), Juba (Sudán del Sur) y Hargeisa (Somalia).

La organización ofrece servicios en campos tan variados como estrategia política, derecho internacional, diplomática pública y estrategia comunicativa. Y asegura contar con expertos en Naciones Unidas, Unión Europea (“incluida adhesión”) o “autodeterminación, soberanía e integridad territorial”.

La única autolimitación que se impone a sí misma Independent Diplomat es que “solo trabajará con clientes comprometidos con la democracia, el respeto a los derechos humanos y la supremacía de la ley”, rechazando a los individuos o grupos que promuevan la violencia ilegal.

Por su parte, Peter Collecott, que se presenta a sí mismo como “consultor internacional y mediador”, es un veterano diplomático británico que fue embajador del Reino Unido en Brasil entre 2004 y 2008. En la actualidad trabaja como asesor para Brasil de la petrolera británica BG Group y está ligado a una fundación presidida por el Príncipe de Gales y dedicada a los problemas medioambientales.

Pero la Generalitat no es la única que juega sus bazas en el terreno internacional. Durante su reciente visita a Lituania y Estonia, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha expuesto a sus anfitriones la posición del Gobierno respecto al reto catalán. Margallo se esforzó especialmente en Vilna, ya que Lituania ostenta actualmente la presidencia de turno de la UE y su primer ministro, Algirdas Butkevicius, se pronunció hace un mes y medio en favor del derecho de autodeterminación de Cataluña.

El nacionalismo catalán despierta especial simpatía en las tres repúblicas bálticas, no solo porque estas se separaron de la URSS hace menos de un cuarto de siglo, sino porque la manifestación del pasado 11 de septiembre se inspiró en la llamada Vía Báltica, una cadena humana de 600 kilómetros con la que reclamaron su independencia.

Pese a todos estos pulsos, algunos abiertos y otros soterrados, el titular de Exteriores no es el ministro que se lleva peor con Mas. Al contrario, Margallo está buscando un acuerdo con Convergencia i Unió (CiU) en torno a la Ley de Acción Exterior y del Servicio Exterior, que actualmente se tramita en el Congreso.

Uno de los puntos más controvertidos de este proyecto de ley —la necesidad de que los altos cargos autonómicos comuniquen previamente su viajes al extranjero— se está aplicando en la práctica. Fuentes diplomáticas aseguran que Exteriores está colaborando en la preparación de los próximos viajes de Mas a Israel y la India.

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Snowden se ofrece a colaborar con la justicia alemana por el espionaje

El exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden está dispuesto a colaborar con la justicia alemana en el esclarecimiento del espionaje masivo a las comunicaciones mundiales por parte de las Agencias de inteligencia de Estados Unidos. Durante una reunión el jueves por la tarde con el parlamentario alemán de Los Verdes Hans-Christian Ströbele, Snowden dijo que hablaría con la Fiscalía federal o con una Comisión parlamentaria alemana si se resolvieran los problemas judiciales para su entrada y salida de Alemania.

Ströbele contó más tarde al diario muniqués Süddeutsche Zeitung que el estadounidense está “sano y lúcido, con buen aspecto”. Según el diputado, el hombre que echó a rodar el escándalo sobre el espionaje masivo de Estados Unidos y Reino Unido con sus filtraciones a los medios internacionales “dejó claro que sabe mucho” más de lo que se ha publicado por ahora. El estadounidense le entregó una carta para el Gobierno, el Parlamento y la Fiscalía General Federal alemanes. Según Ströbele, Snowden, de 30 años, siente que “tiene una misión y una necesidad de comunicarla”.

También asistió a la reunión, que duró unas tres horas, el periodista Georg Mascolo, exdirector del semanario Der Spiegel. Contó en directo desde Moscú al noticiero nocturno de la televisión estatal alemana ARD que Snowden da “la impresión de [ser] un hombre tranquilo y relajado”, que no parce “tener miedo de decir lo que sabe”. También explicó que Snowden sigue “muy detenidamente el desarrollo del debate sobre el contenido de sus filtraciones”. Particularmente satisfecho se siente por la controversia sobre los métodos con los que la NSA y otras agencias estadounidenses y británicas monitorizan las comunicaciones en Internet. Cuando se publicaron sus primeros documentos, Snowden sintió un rechazo frontal desde Estados Unidos, que se está ablandando según proliferan las críticas a estas prácticas. En ese sentido, Mascolo dice que Snowden siente estar logrando lo que se proponía cuando destapó la caja de los truenos con sus filtraciones.

Snowden, el diputado Ströbele y los periodistas Mascolo y John Goetz, del Süddeutsche Zeitung, se reunieron en un hotel de la capital rusa. Les rodeaban estrictas medidas de seguridad. Tras la reunión, Snowden fue recogido en una furgoneta gris con cristales tintados que lo condujo a un lugar secreto. La posibilidad de que viaje a Alemania se complica por el acuerdo de extradición que firmaron Washington y Bonn en 1978. Estados Unidos ya ha enviado una petición de extradición, por si a Snowden se le ocurre salir de Rusia. Ströbele le ofreció, por eso, que declare en Moscú.

 

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Las revelaciones de ‘The Guardian’ dividen a los ‘tories’

Las constantes revelaciones del diario The Guardian sobre los servicios secretos británicos a partir de los papeles de Edward Snowden han generado un intenso debate en Reino Unido. Pero, sobre todo, reflejan una profunda división acerca de ese asunto en el interior del gobernante Partido Conservador. Una división que sitúa por enésima vez en bandos enfrentados al primer ministro David Cameron, que cree que esas informaciones perjudican a los servicios secretos, y el alcalde de Londres y potencial alternativa a Cameron, Boris Johnson, que defiende el trabajo del diario londinense.

El debate lo abrió a cañonazos el pasado 8 de octubre el jefe de la agencia de seguridad y contrainteligencia doméstica británica, el MI5, Andrew Parker. En un discurso público, Parker aseguró que la publicación de los documentos filtrados por Edward Snowden ha sido muy dañina para el país y muy útil para los terroristas. Desde entonces, Cameron ha entrado a menudo en el debate, insinuando varias veces que el Gobierno acabará interviniendo si el diario no deja de publicar revelaciones de ese tipo.

El primer ministro llegó a decir que podría pedir a la Justicia que prohibiera la publicación de determinadas informaciones. “No quiero tener que utilizar requerimientos o notificaciones judiciales u otro tipo de medidas más duras. Creo que es mucho mejor apelar al sentido de responsabilidad social de los periódicos. Pero, si no demuestran cierta responsabilidad social, va a ser muy difícil que el Gobierno se quede sentado y no actúe”, declaró el primer ministro el lunes en los Comunes en lo que se interpretó como una amenaza directa al Guardian.

En sentido contrario, Boris Johnson ha salido en defensa del periódico londinense y ha enfatizado la importancia de que la opinión pública conozca la dimensión de las actividades de sus servicios secretos. “Creo que el público merece saber. El mundo es mejor si los gobiernos están sometidos al malvado escrutinio y salen a la luz pública hechos destacados e interesantes sobre el espionaje público”, declaró Johnson el miércoles.

La controversia volvió el jueves a los Comunes en una debate en el llamado Westminster Hall en el que dos diputados conservadores representaron la cara y la cruz de las posiciones que se viven en el seno del partido. Mientras para Julian Smith, el Guardian bordea la traición a la patria, a juicio de Dominic Raab el diario no ha revelado ningún secreto que perjudique a los servicios secretos.

Refiriéndose a los comentarios de Parker de que el Guardian le había hecho un regalo a los terroristas, Raab comentó: “O bien los encargados de aplicar la ley en Reino Unido son sorprendentemente lentos, dadas las afirmaciones que se han realizado, o bien la seguridad nacional está siendo utilizada como hoja de parra para esconder las revelaciones”. En su opinión, el diario no ha explicado las técnicas del espionaje británico, sino su alcance. “Cualquier grupo terrorista serio da por descontado que sus teléfonos, emails y su uso de Internet es controlado de forma rutinaria”, ironizó.

El también conservador Julian Smith, en cambio, ve las cosas de otra manera. “El Guardian, que tiene todo el derecho a informar de estos asuntos, que ha puesto de relieve importantes cuestiones a debatir, que ha hecho eso de forma digital y global y de forma interesante, con buen periodismo, ha puesto en peligro la seguridad de nuestro país y por eso es culpable de un comportamiento potencialmente traidor”, declaró en el debate.

La controversia no ha podido llegar en peor momento. Justo cuando el Gobierno acaba de aprobar de forma unilateral una polémica regulación del funcionamiento de la prensa que ha sido rechazada por todos los diarios. Aunque con distintos matices, todos los diarios, lo mismo locales que nacionales, igual los de derechas que los de izquierdas, creen que esa regulación tiene el potencial de permitir a los políticos poner límites a la libertad de prensa. La polémica de estos días pone de relieve que no es tan difícil que los políticos encuentren argumentos para imponer esos límites.

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“Ahora no vemos a los jefes ni en el aparcamiento”

La conversación con Iñaki Azpiazu se produjo anteayer, al mismo tiempo que se estaba derrumbando una de las mayores cooperativas de España, Fagor Electrodomésticos, santo y seña de la Corporación Mondragón y ejemplo para el mundo de “una forma solidaria de concebir la empresa”. Al mes siguiente de cumplir 18 años, en junio de 1976, se puso por primera vez el buzo de Fagor, donde ha trabajado durante 37 años. Es uno de los trabajadores más veteranos de la compañía, que ha hecho crac y está al borde de la liquidación. Como él, se han quedado en la calle, sin trabajo, unas 2.000 personas en Euskadi y otras 3.600 que están empleadas en el extranjero.

“Esto se ha muerto y no nos lo queríamos creer. Uno confiaba en que la solidaridad entre los trabajadores y del resto de cooperativas nos iba a salvar, pero no. Se ha demostrado que, conforme Fagor ha ido creciendo, los socios hemos ido perdiendo capacidad de presión e influencia en las decisiones. Fagor ha sido víctima de su gran tamaño”. Azpiazu ha estado casi cuatro décadas fabricando frigoríficos, cocinas, hornos… Ha observado una evolución a peor, una pérdida de las señas de identidad. “Cuando yo entré en Fagor veníamos del franquismo. Era otra concepción de la empresa, algo vasco. La organización del trabajo era flexible, muy horizontal, mucho menos rígida que una sociedad anónima. La dirección pastaba con la gente de la fábrica. Participábamos de las decisiones”.

Pero con el paso del tiempo, aquella concepción casi idílica de las relaciones laborales fue desgastándose hasta descuidar sus principios fundacionales. “Ahora no vemos a los jefes ni en el aparcamiento. El tamaño ha hecho que nos hayamos alejado de la gestión. Las decisiones estratégicas nos venían de arriba y nosotros nos limitábamos a ratificarlas. La expansión a Francia y Polonia se nos presentó como una oportunidad para crecer y mejorar, pero la realidad ha demostrado lo contrario. Al final, Fagor ha acabado con una boca demasiado grande para comer”.

Hasta cerrar la fábrica, Azpiazu operaba en la cadena de montaje de frigoríficos, aunque ha pasado por “todas las plantas” de Fagor y otras cooperativas del grupo. Vive el drama con “resignación” y “muy apenado” por el panorama “muy negro” que se les presenta a los compañeros de entre 35 y 45 años, que podrían no tener hueco en otras cooperativas y perder su condición societaria. “Esto sería lo más grave”. Él tiene 55, está muy cerca de la prejubilación, y confiesa que no está “tan mal como ellos”, aunque su mujer también se va al paro.

“Lo peor que nos ha pasado es la falta de autocrítica, que era uno de los valores que tenía la cooperativa en su inicio. Ha habido mucha autocomplacencia, tanto arriba como abajo”, en la dirección y en la base. “Cuando una empresa se hace tan grande, se escapa del control de los trabajadores. Cuando éramos pequeños estábamos todos más involucrados”, insiste este cooperativista que durante 12 años fue miembro del consejo social, el órgano de representación de todos los socios, una suerte de comité de empresa en otras mercantiles. Y sentencia: “Ahora se apela al sentimiento cooperativista, cuando vemos que se van al garete cientos de puestos de trabajo. El cooperativismo tendría que ser más modesto. Como el resto de compañías no tomen nota de esto…”.

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El Elche escapa de las fauces del león

El Elche se puso 0-2, pero acabó celebrando el empate más que los goles de Lombán y Aarón (2-2). Sacó un punto sobreviviendo en San Mamés. El Athletic, que no había hecho ni cosquillas en la primera parte, sacó las garras y el estadio se convirtió en una jaula llena de leones para el Elche. Empataron Susaeta y Aduriz, pero los de Escribá salieron vivos y escaparon de las fauces del león bilbaíno. Los de Valverde igualan al Villarreal en la cuarta plaza y siguen sin perder en San Mamés, territorio virgen para el Elche, que tardará en tener tan cerca ganarse una oración en La Catedral. Leer



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