Los secretos de la tierra rojiza que da el tequila

El ardiente sabor del tequila y su olor vegetal y cálido llevan, sin duda, hasta el origen de la bebida: los campos de agave. El suelo rojizo del pequeño pueblo de Atotonilco El Alto, al este de Jalisco, es el albergue de miles de plantas sembradas en fila india sobre un suelo volcánico que alimenta al destilado mexicano. Atotonilco El Alto (51.000 habitantes) es la puerta de una región dedicada desde el siglo XVIII a la cosecha de la suculenta y sede de algunas destilerías. Alejados de la localidad que le da el nombre a la bebida, los campesinos experimentan la cosecha de agaves a 2.000 metros de altura con un microclima más parecido al de la costa que al de la montaña.

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