Pink Floyd: un viaje psicodélico de 50 años

En una carta de 1965, rescatada en las primeras vitrinas de la exposición que el Victoria & Albert londinense dedica a Pink Floyd, Syd Barret informa a su novia de los modestos avances en el grupo que acaba de montar. Habían adquirido por 20 libras una furgoneta Bedford negra para transportar el material a los conciertos. “Han pintado una raya blanca en la furgoneta y se ve bonita con nuestro nombre”, explica. “No se puede ver el nombre porque es demasiado pequeño. Tampoco se me puede ver a mí porque estoy en la parte trasera”.

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