La mano que mece Malpaso

Se conocieron en 2004 en el Club de Industriales de México, ágora de grandes fortunas. Jordi Pujol Ferrusola logró verle unos minutos gracias a un abogado. Su padre acababa de abandonar la presidencia de la Generalitat y Júnior cruzó el océano para hacer negocios lejos de Cataluña. Bernardo Domínguez Cereceres ya era un potentado en su país: multimillonario y dueño de Desarrollo Servicios de Construcción (DSC), un gigante de la vivienda, el turismo y la obra pública. A Domínguez no le cayó en gracia Pujol, que no obstante se hizo perdonar, arrancó una segunda cita y forjó una amistad que hoy perdura.

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