Las últimas horas de Beatriz, Susana y Valentina

Unas horas antes de ser asesinada, la enfermera Beatriz Ros colgó en Instagram una foto en blanco y negro en la que sonríe a la cámara junto a la leyenda “la vida es bella” y el emoticono de una sonrisa al revés. Cuenta su tía Ana que ya hacía tiempo que José Jara —el conserje del centro asistencial de Molina de Segura (Murcia) donde trabajaba Beatriz— pretendía a su sobrina, pero que ella solo mantenía con él una relación cordial, en ningún caso una aventura amorosa. La madrugada del domingo, El Jara se coló en el centro y apuñaló a Beatriz hasta matarla. Luego se ahorcó. Beatriz se convertía en la tercera mujer asesinada en apenas 24 horas. Ni ella ni Valentina Chirac ni Susana Hidalgo —estranguladas por sus maridos en Madrid— habían denunciado maltrato. O no vieron venir el peligro o se habían acostumbrado a vivir con él, resignadas a un infierno de puertas para adentro.

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