El regreso de Fumanchú

El juicio Gürtel, que transcurre olvidado por la actualidad con decenas de personajes secundarios, se reduce desde hace meses a cuatro gatos. Ya no va casi ningún acusado, pocos abogados, escasos periodistas. Después de 82 sesiones ya hay familiaridad. Luis Bárcenas entró en la Audiencia justito de tiempo, porque ya no hay colas, resaltando el morenito de los agentes de la puerta. Los cuatro testigos de hoy, antes de Francisco Álvarez-Cascos, pasaron rápidamente, aunque en este asunto todos tienen su historia y su gracia. Por ejemplo, compareció el abogado de un despacho que llevaba los asuntos de Bárcenas que se llama Honrado y Cía. Superen eso.

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