“Yo defiendo no morir en vida”

Las últimas palabras escritas en el historial médico de Carmen eran poco halagüeñas: un cáncer de colon avanzado, hemorragias internas, un infarto de miocardio. Poco o nada había que hacer. Era 2005. Ingresada en el hospital Móra d’Ebre (Tarragona), la mujer, de 82 años, pidió al médico que la atendía, Marcos Hourmann (Argentina, 1959), que terminase con su sufrimiento. Su hija también se lo rogó. Y el médico cumplió. Él mismo cargó y administró una jeringuilla con cloruro potásico que terminó con el padecimiento de la anciana.

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