Enganchados a la leyenda

Caminar por las calles medio vacías de un pueblo y escuchar en los altavoces de un feriante a Camarón por bulerías podía ser una experiencia casi mística. Si eras un adolescente, ese cante podía sonar a transgresión, a un lamento alegremente expresado, a un no sé qué que venía de muy lejos en la historia y te decía algo muy íntimo.

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