Una madre ‘condenada’ a no ver jugar a su hijo

La silla motorizada de Mónica García, vecina de Coslada (84.533 habitantes), no puede entrar en el polideportivo La Rambla, donde su hijo Unai entrena a gimnasia artística desde febrero. Esta imposibilidad se debe a que las instalaciones (que tienen más de 40 años) no son accesibles para personas como ella, que tiene un 84% de discapacidad y un grado tres de dependencia.

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