Adictos a Jane Austen

En 1795 o por ahí, el joven hijo de un comerciante, desengañado en amores, decidía en pleno viaje de negocios renunciar a su nombre, a su trabajo y a su fortuna para dedicarse al arte: “A partir de ahora, el cultivo armonioso de mi naturaleza, que por nacimiento me ha sido negado, es exactamente lo que más deseo”. Son declaraciones del héroe de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (V, iii), y por nacimiento se refería a su origen burgués, que él oponía, en un tono de ambigua queja típicamente burguesa, al origen aristocrático, pues “el burgués jamás puede preguntarse: ‘¿Qué eres?’; solo puede preguntarse: ‘¿Qué tienes? ¿Qué inteligencia, conocimiento, talento, riqueza?”. La exclusión, y por tanto la persecución, del ideal clásico de lo armonioso, que al parecer con la nobleza venía incorporado, guía la primera crónica del pathos burgués, también llamada, para la posteridad, Bildungsroman o novela de formación o aprendizaje.

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