Garbiñe, todavía no se puede llorar

El desvelamiento del último punto de la final de Wimbledon contiene algo esencial sobre el viaje de Garbiñe Muguruza a la cumbre de la hierba. Son 18 segundos durante los cuales ella sabía que había ganado, pero que lo supiera ella no servía para nada. Así que no había ganado. Venus Williams devuelve una bola de revés a los alrededores de la línea de fondo de Muguruza, que también responde de revés. Sin embargo, el golpe ha sido un reflejo envuelto en una duda fugaz: “¿Challenge o no challenge?”, le cuenta luego a Conchita Martínez que pensó. Enseguida se detiene y levanta el brazo izquierdo. La ha visto botar fuera. Ahí, a sus pies, había impactado su segundo grande. Pero el torneo no lo gana hasta 18 segundos después, lo que tarda la pelota en caer al suelo de la pantalla del Ojo de Halcón.

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