A la cárcel por una pulsera Fitbit

El pasado mes de abril, una pulsera de actividad Fitbit se convirtió en una de las principales pruebas de cargo en un homicidio en una causa que provocó un gran revuelo en Estados Unidos. El wearable fue testigo silencioso de la lucha a muerte entre Connie Dabate y su misterioso asesino; el dispositivo midió los bruscos movimientos y las pulsaciones hasta detener toda actividad a las 10:05, la que fue considerada como hora de la muerte de la mujer. Fue gracias a esta pulsera que se descubrió la identidad del asesino: su propio marido. Y es que los dispositivos conectados se están convirtiendo en pruebas de cargo y como testigos mudos de delitos que son posteriormente resueltos gracias a la información registrada por los mismos.

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