Cómo evitar que una aventura se convierta en una pesadilla

Hace más de 20 años que viajo para practicar deportes y actividades outdoor y jamás he sentido la curiosidad de verme en una situación en la que tuviese que beberme mi propia orina o cortarme el brazo con una navaja suiza multiherramienta, como el protagonista de la película 127 horas, basada en un hecho real. Se oye mucho la frase Venga hombre, la aventura es la aventura , pero a mí solo me gusta oírla si voy a la costa gaditana sin reserva hotelera. Por los países esos de climas extremos, orografía imposible o naturaleza sobrecogedora, prefiero asumir riesgos calculados, a mi nivel técnico y estado físico. Todo lo demás no es más que material para guionistas de películas o para los, mucho más imaginativos, guionistas de El último superviviente.

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