¡No sea chapucero!

Millones de personas aguardan expectantes frente al televisor. Durante horas han soportado pacientemente una interminable sucesión de premios menores, discursos previsibles, chistes sin gracia e insulsos números musicales. A más de uno se le han cerrado los ojos por momentos y sólo la llegada de las categorías “grandes” les ha vuelto a enganchar a la gala. Por fin, llega el esperado clímax. El premio a la mejor película de 2016 lo presentan dos estrellas un tanto ajadas pero aún con relumbrón. Es Warren Beatty quien pronuncia las palabras mágicas: “and the Oscar goes to…”. Una risita nerviosa le asalta al ver el contenido del sobre encarnado. Duda y le pasa el tarjetón a Faye Dunaway. “¡La La Land!, anuncia finalmente la protagonista de Bonnie and Clyde. Ovación, abrazos y los ganadores subiendo en tumulto al escenario para recoger su estatuilla. Pero, ¡oh, no!, esperen un momento. Ha habido un error fatal. ¡La ganadora es Moonlight!

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