La hijastra de Dalí reivindica su lugar

Gala Ivanovna Diakonova, la eterna musa de Salvador Dalí, nunca tuvo especial interés en ser madre. Quizá por ello cuando estaba a punto de morir, su hija, Cécile Éluard, fue a visitarla a Portlligat y el personal de servicio no la dejó pasar. La señora no quería verla, le advirtieron, así que Cécile tuvo que regresar a Francia sin despedirse de ella. Pese al paso de las décadas, a los 97 años Cécile aún tenía clara su opinión sobre su progenitora. “Gala era dura. Dura e inflexible. Nos chocamos contra un muro. Es eso. Estaba en ella. Era su naturaleza”, resumió con voz profunda y temblorosa Cécile ante la cámara del director y artista visual Joan Bofill.

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